CUANDO EL CUERPO SE DETIENE, LA MENTE DECIDE AVANZAR

En 2019 mi vida cambió de forma abrupta. Un Accidente Cerebrovascular interrumpió no solo mi rutina, sino también la relación que tenía con mi cuerpo, con el movimiento y con mis propios límites. Hasta ese momento, correr era parte natural de mi identidad; después del ACV, volver a caminar se transformó en el primer gran desafío.

Durante mucho tiempo escuché más preguntas que certezas: ¿podré volver a correr?, ¿qué tan lejos llegaré?, ¿qué secuelas quedarán? La rehabilitación no fue solo física. Fue un proceso emocional profundo, donde aprendí a escuchar mi cuerpo con respeto, a aceptar los tiempos y a comprender que avanzar también significa detenerse cuando es necesario.

Este blog nace desde ese punto: desde el momento en que entendí que el movimiento no siempre es velocidad, que la constancia vale más que la exigencia y que cada pequeño paso tiene un valor inmenso. Mi historia no busca heroicidad, busca humanidad. Si estás leyendo esto y hoy te sientes detenido, quiero que sepas algo: avanzar no siempre se ve, pero siempre cuenta.